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Yo siempre les digo a los estudiantes de embalsamador (tanatopractor) y a sus aprendices que comiencen por el olfato, prestando atención a los olores cuando pasan por la sala de velar o cuando recogen a un fallecido de un domicilio, hospital, etc.
Usando el sentido del olfato, se pueden detectar múltiples indicadores relevantes al caso sobre el que se va ha trabajar.
Los olores nos dan un adelanto de lo que se puede esperar, y muchas veces indican cómo proceder al embalsamamiento en ese caso en particular.
El olor podría ser de descomposición, indicando que el cuerpo y las proteicas están comenzando a descomponerse.
El olor podría ser el de la gangrena, indicando una necrosis (muerte del tejido) en algunas áreas, tales como piernas, brazos, nalgas, espalda, etc.
O podría ser el dulce pero mal olor de los gases en los tejidos, procedentes del estómago o de las fosas nasales.
A veces en sitios con una reciente cirugía desprende un inusual olor, indicando la necesidad de prestar más atención en estas áreas.
Todos estos indicadores están presentes mucho antes de comenzar ha hacer nuestro análisis visual del difunto que vamos a tratar.
A continuación, e igual de importante, es el examen visual del difunto.
Es durante este examen cuando vamos a decidir el tipo de tratamiento y solución que utilizaremos para llevar a cabo un buen y minucioso embalsamamiento, así con este inicio vamos a conseguir las características faciales agradables, que satisfaga la mirada de la familia que ha confiado en nosotros la atención de su ser querido.
Cuando se habla con la familia, creo que se debería preguntar de una forma cordial si su ser querido tenia alguna condición inusual, para que el profesional que realizara el trabajo sea consciente de el, especialmente cuando son grandes cosas.
De esta forma el embalsamador sabe qué esperar y la funeraria puede hacer arreglos para la elección de féretros, bóvedas, etc…según dimensiones.
Me gustaría para romper el hielo, explicar un par de simples preguntas que me hago durante el proceso del examen visual.
¿Es el difunto obeso?
¿Están demacradas las manos o las regiones temporales y faciales?
¿El difunto es edematoso, pleno, la mitad, una cuarta parte del cuerpo?
¿Esta el difunto en buenas condiciones?, lo que sucede en raras ocasiones en estos días.
¿O por lo contrario es un difunto con algún tipo de rareza?
¿En que etapa de descomposición se encuentra?
¿La causa de la muerte fue inusual como accidente o suicidio?
Normalmente el difunto cae en una o más de estas categorías.
He encontrado que en los últimos años, los casos están siendo cada vez mucho más difíciles de embalsamar para poder después mostrarlos.
Estamos viendo más edema e hinchazón, los cuerpos más grandes que antes.
Estamos viendo más difuntos que han pasado un largo tiempo sostenido por máquinas, así como más personas tomando más medicamentos que nunca antes.
Usted puede ver esto cuando vuelve de hacer una recogida en un domicilio, con sólo mirar en la mesita de noche de la habitación.
Cada una de estas cuestiones va a desafiar nuestras habilidades como embalsamador más que nunca.
Frank Murphy se graduado de 1977 como licenciado en el Instituto de Nueva Inglaterra, como Director Funerario y Embalsamador en el estado de Massachusetts.
Reparte el tiempo entre las funerarias de Massachusetts como representante de ventas para la empresa Dodge y como docente a las llamadas a la oficina Dodge (Cambridge, Massachusetts), donde muchos es probable que hayan hablado con el.
Fran es también un miembro del Comité de Dodge de investigación y desarrollo.
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Formaldehido - 1º Edición. "La monografía de J.F. Walker en lenguaje común, para embalsamadores"