Post-Mortem.com

Sunday, Sep 05th

Last update:01:09:33 PM GMT

Titulares:
Ud. esta aqui: Home Columnistas Carlos Guzmán La Historia Venenosa de los Químicos para Embalsamar

La Historia Venenosa de los Químicos para Embalsamar

E-mail Imprimir PDF

Un repaso histórico por los químicos más venenosos utilizados para embalsamar. Un texto de nuestro columnista Carlos J. Guzmán.

Introducción

A través de los siglos el hombre ha procurado preservar a sus muertos, ya sea por razones de salubridad o religiosas. Para lograr su cometido los embalsamadores de la historia han invertido miles de horas en la búsqueda por encontrar ese químico “mágico” que proporcione el grado de desinfección y preservación óptimo. Nuestros antepasados los egipcios acudieron al uso de la preservación por deshidratación extrema (momificación) utilizando sales de natrón, resinas y ciertos fluídos botánicos. Para el siglo XVII la moda de preservar cadáveres con fines didácticos se hacía evidente y fué entonces que comenzó la modalidad de la inyección arterial en unión a la esviceración para preservar el material anatómico en las escuelas de medicina. Jan Swammerdam fué el inventor original del proceso y no su amigo Frederick Ruysch como dicen los antíguos libros de Ciencias Mortuorias. No obstante, Ruysch mejoró la técnica pero lamentablemente se llevó consigo el secreto de su fórmula a la tumba. Afortunadamente otro miembro del fabuloso trío, también holandés de apellido Blanchard, fué el primero en compartir abiertamente el proceso en un libro publicado en el año 1688. Tenemos que mencionar que fué en ese libro en donde se menciona por primera vez en la historia la inyección arterial con fines preservativos.

Durante el periodo moderno, o sea del siglo XIX en adelante, encontramos un resurgir del embalsamamiento muy interesante durante el periodo de la Guerra Civil en los EEUU y fué desde entonces que el embalsamador comienza su larga y peligrosa relación con los compuestos venenosos que nunca han abandonado a nuestra profesión. En las próximas páginas daremos un recorrido a través del tiempo en donde mencionaremos algunos ejemplos de aquellos materiales tóxicos que se utilizaron, y que aún se utilizan diariamente en la tanatopraxia.


Periodo Pre-Moderno

Anterior al periodo moderno muchas substancias fueron aplicadas durante el proceso preservativo llevado a cabo en las distintas épocas. En el 1934, A. Lucas publicó en la segunda edición de su libro Ancient Egyptian Materials & Industries”, los componentes de las sales de natrón utilizadas en Egipto para la momificación de los cuerpos: carbonato de sodio, bicarbonato de sodio, cloruro de sodio, agua y silica. Como pueden apreciar, esta combinación de sales, en unión al agua, constituían lo que se conoce como “Natrón”. Para el siglo XVII se dice que la mayor parte de los anatomistas utilizaban fórmulas a base de Turpentina, Aceite de Lavanda, Aceite de Rosemary y Vermilión. Inclusive, algunos creen que Ruysch llegó a incorporar al notorio veneno Arsénico en las fórmulas que nunca reveló.


Periodo Moderno

Para el siglo XIX en el año 1834, el químico francés Jean Gannal comenzaba a proponer el uso de metales pesados altamente venenosos en la confección de sus fórmulas preservativas: sulfato de aluminio, ácido arseno (derivado del arsénico), creso y agua. Más adelante el arsénico se convertía en el principal componente preservativo de la época. Las sales de Zinc fueron extensamente utilizadas como agentes preservativos también. Es importante recordar que durante la segunda mitad del siglo XVIII, Gabriel Clauderus practicaba la inyección de cavidades por primera vez y su fórmula era a base de cloruro de amonia y carbonato de potasio.

Para el 1867, el alemán Hofman descubre el formaldehído pero no es hasta el 1888 que Trillat reconoce sus propiedades desinfectantes y preservativas. No osbtante, ya para el 1897 los fabricantes de químicos para embalsamar comenzaban a publicar abiertamente el uso de la formalina en sus productos debido al rápido des-uso de los metales pesados venenosos que Francia había prohibido tan temprano como en el 1846 (arsénico) y el 1848 (bicloruro de mercurio). El estado de Michigan lideró la prohibición del uso de químicos venenosos para el 1901 y los demás estados americanos siguieron ese camino. A pesar de la oposición a la formalina por parte de algunos ilustres de la época que no mencionaré para evitar “ronchas”, para el siglo XX practicamente todos los fluídos para embalsamar contenían formalina y desde ese entonces hasta nuestros días, el formaldehído ha sido el principal preservativo en la industria mortuoria.

Componentes Venenosos, uno por uno

Comenzaremos por los componentes más antiguos hasta llegar a los que utilizamos actualmente y que forman parte de los productos para embalsama

  • Bicloruro de Mercurio: Es un tipo de sal de mercurio altamente venenoso utilizada como antiséptico, insecticida, en las baterías y en la fotografía.
  • Arsénico: Notorio veneno utilizado ampliamente durante el siglo 19 como principal preservativo de cadáveres. Derivado del griego arsenikos que significa “potente”. Es carcinógeno y altamente venenoso.
  • Sulfato y Cloruro de Zinc: Ambas son sales utilizadas, entre otras cosas, como antisépticos. Irritantes a la piel y corrosivos si se utilizan en cantidades generosas.
    Es interesante mencionar que a pesar de que para principios del siglo 20 todos estos venenos se habían practicamente erradicado del embalsamamiento, AJ. Dodge todavía los mencionaba en su libro “The Essentials of Anatomy, Sanitary Science and Embalming” en la sección de Química, como agentes preservativos que, según él: “al ser combinados correctamente, resisten el proceso de la putrefacción”. Este libro se publicó en el 1906. ¿Qué les parece? Com pueden apreciar, todos éstos componentes tóxicos eran muy populares para esa época y tanto Dodge como los demás fabricantes se vieron en la obligación de sustituirlos por el nuevo preservativo llamado formaldehído. Se dice que la ESCO fué el primero en incorporar la formalina en sus productos allá para el año 1900, aunque nuestra experiencia investigativa nos dice de que en ésta cuestión de fechas existen muchas discrepancias y errores.
  • Ácido Arseno: Derivado del arsénico. Altamente venenoso y carcinógeno. Utilizado en la confección de herbicidas, pesticidas y veneno para ratones!
  • Dioxin: Rayos! este es uno de los químicos más tóxicos que habitan nuestro planeta. No existe nivel mínimo de exposición para bregar con él. Este es un término general utilizado para describir a un grupo de cientos de químicos que persisten en el medio ambiente y que ocurren a consecuencia de la incineración de basura, en la fabricación de material PVC, pesticidas y en donde se utiliza el cloro para blanquear la pulpa del papel. Es altamente carcinógeno y el principal componente tóxico del Agente Naranja-DDT, utilizado en Vietnam. Existen alrededor de 75 dioxinas y muchos más derivados. Lo traemos a su atención porque curiósamente Howard S. Eckels lo menciona insistentemente en su libro “A New Principle in Embalming” publicado en el 1922 en donde prácticamente utiliza todo el libro para anunciar a su co-inyector Osmotone. No sabemos si utilizaba el término Dioxin como el nombre de un Arterial o como un componente de sus fórmulas preservativas. La cuestión es que se menciona constantemente y nos llamó la atención, por lo cual, decidimos investigar al respecto. Eckels, prominente profesor de Ciencias Mortuorias y actualmente el nombre de una línea de químicos para embalsamar de Canadá, fué acusado exitosamente por plagio y le encantaba mantener largos debates en contra sus contrincantes en la prensa. Como ven, cada uno de éstos personajes tienen un lado “oscuro” en su historia.

 

Hasta aquí cubrimos los químicos utilizados antes de la prohibición de materiales tóxicos en la confección de productos para embalsamar. Aunque no los mencionamos a todos, al menos mencionamos los de mayor notoriedad y controversia. A continuación presentamos los componentes que constituyen los actuales productos para embalsamar y podrán apreciar como en su gran mayoría siguen siendo nocivos para la salud del embalsamador. Veamos:

  • Formaldehído: Conocido también como Metanal o formalina (formol) en su estado líquido. Es el aldehído más simple y se utiliza principalmente en la fabricación de textiles y polímeros. Para que tengan una idea de su popularidad; en el año 2005 se vendieron unas 46 billones de libras! De hecho: una de las industrias que menos la utiliza es la nuestra! Y todavía muchas personas en nuestra profesión creen que podrán erradicar a la formalina totalmente. Ja! Se le considera como un posible carcinógeno y aunque esa clasificación sigue siendo cuestionada, lo cierto es que la presión política y ambiental en pos del cese y desista en cuanto a su uso en la tanatopraxia se refiere, es cada vez mayor. Comercialmente se vende al 40% por volúmen ó 37% por peso (masa). Usualmente la formalina comercial incluye entre un 8% a un 12% de Metanol como estabilizador. Muchos rumores existen de que la formalina será erradicada en Europa,sin embargo, hasta el año 2009 esto no era del todo correcto. No obstante, ya se prohibió su uso en ciertas aplicaciones, como en la preservación de ciertos productos, por ejemplo. Debemos destacar que este “traqueteo” político ha provocado el resurgir de nuevas investigaciones dirigidas a encontrar al nuevo sustituto del formaldehído y les ha caido como agua bendita del cielo a los fabricantes de químicos para embalsamar que ahora desarrollan nuevas propuestas sin formaldehído a precios ridículos y en donde las cantidades a utilizarse para poder preservar temporeramente al cadáver son exageradas. Más aún: esto ha provocado la llegada de nuevas compañías nunca antes vistas en nuestra industria que buscan afanósamente su entrada al mercado como el nuevo Mesías del embalsamamiento. ¿Qué pasará con el viejo formaldehído? Nadie lo sabe, pero hasta el momento sigue siendo el principal y más completo preservativo en la historia y poco a poco algunas de las supuestas y seguras alternativas recién llegadas al ruedo mortuorio no son del todo “inocentes” y completamente seguras como se creían ser.
  • Metanol: Conocido también como Alcohol Metílico. Volátil, incoloro y flamable! Es altamente tóxico y puede causar ceguera con tan solo ingerir 10mL. Similar en sus características al alcohol encontrado en la bebidas: etanol. Utilizado como preservativo y estabilizador de formaldehído en los líquidos de inyección. Una gran cantidad de éste alcohol es encontrado en las propuestas sin formaldehído de algunos principales fabricantes de productos para embalsamar americanos. Como ven, no todo producto sin formaldehído es totalmente seguro!
  • Alcohol Isopropílico: Incoloro, altamente flamable y con fuerte olor. Funciona como germicida, preservativo y solvente. Se utiliza también debido a su relativo bajo costo. Aunque el mísmo puede ser venenoso en altas cantidades, no es ni siquiera cercanamente tóxico al Metanol. Otro de esos componentes utilizados en los supuestos “seguros” fluídos sin formaldehído.
  • Fenol: Llamado también Acido Carbólico. Corrosivo a los ojos, piel y tracto respiratorio. Puede causar quemaduras de 2 do y 3er grado. Tiene propiedades blanqueadoras pero es altamente venenoso. Clasificado como veneno Clase 6 por el Dpto. de Trasnportación. De igual manera sus derivados conocidos como Compuestos Fenólicos, los cuales son muy populares entre algunos fabricantes como el xylenal, bisfenol, creso, etc... tampoco son totalmente seguros. Principalmente utilizado en los cauterizantes y líquidos para cavidades. Al utilizarse en unión al formaldehído tienden a tornar el color de la piel a Gris y por eso no se utilizan en los Arteriales.
  • Compuestos Cuaternarios de Amonia: Conocidos en la Química Orgánica como “Quats”. Erróneamente el término es utilizado por algunos colegas para definir aquellos productos sin formaldehído y utilizan el nombre de “cuaternario” por sí solo, lo cual es un total disparate. Las aminas cuaternarias son las sales de los cationes de amonia en adición a un anión. Se utilizan como desinfectantes, surfactantes y anti-microbiales. No son efectivos, sin embargo, contra los patógenos que forman esporas y tampoco se recomienda su uso con agua “dura” (abundancia de minerales). Este supuesto compuesto milagroso utilizado ampliamente por los genios de la química mortuoria requiere una sola y peculiar condición para aumentar su efectividad en presencia de material orgánico: tiene que combinarse con fenol! ¿Qué les parece? Apuesto lo que ustedes quieran a que eso no se lo dicen, ¿ah? Pues para que lo sepan.
  • Glycol: Utilizado ampliamente como el reemplazo de la Glicerina para retener la humedad en el tejido, o sea, como humectante. Se utilizan tres clases de Glycoles y uno de ellos es el Glycol Dietileno que es tóxico y puede ser fatal si se ingiere. Tal parece que debido a los altos costos de algunos componentes, los fabricantes sustituyen a un químico “malo” por otro “peor” y así proteger sus bolsillos. Ja!
  • Bórax: Borato de Sodio. Podríamos decir que todavía es uno de los principlaes amortiguadores de pH utilizado en los fluídos para embalsamar. El Bórax no tiene una toxicidad alta en cantidades mínimas pero puede causar irritación en los niños.
  • EDTA: Estos se han convertido en los sustitutos de los oxalatos y nitratos en los químicos de inyección como los principales agentes anti-coagulantes. También sirven de amortiguadores y aunque su toxicidad es baja, es un contaminante orgánico muy persistente en el medio ambiente.
  • Sulfato Laurílico de Sodio: Todavía sigue siendo el surfactante favorito de los fabricantes en los Arteriales. No es carcinógeno pero es altamente irritante.
  • Perfumes y Fragancias: Aunque usted no lo crea, aún los perfumes utilizados en los fluídos para embalsamar con el fín de enmascarar el fuerte olor del formaldehído y alcoholes, resultan ser nocivos para su salud! El Eugenol, por ejemplo, es la fragancia favorita utilizada en la mayoría de los nuevos productos sin formaldehído que huelen a la especia conocida como “clavo” (oil of cloves). Es hepatóxico y puede causar una reacción alérgica severa. El famoso olorcito ese a mentol (winter green) utilizado en algunos líquidos para Cavidades, viene del salicilato de metilo, que en su forma pura es tóxico. Una simple cucharadita es equivalente a la fuerza de 23 tabletas de 300mg de aspirina! 101 mg es fatal. Para que tengan una idea: esta fragancia es utilizada ampliamente en los unguentos para alivio y masaje muscular. Causó la muerte en un atleta colegial por el uso excesivo de su aplicación externa! Ya cuando creiamos que los perfumitos eran seguros...Ja! Parece que aquí en esto de los químicos para embalsamar la cura es más mala que la enfermedad!

Y seguimos...

Los famosos solventes conocidos como los “Dry Wash Shampoo”, los cuales son ampliamente utilizados en nuestra profesión y disponibles en todas las marcas imaginadas, contiene un componente altamente tóxico y volátil. El Tricloroetano, era utilizado en todos estos “Dry Shampoo” pero fué desbandado debido a que afecta la capa de ozono y resultó ser carcinógeno. No es flamable pero es tóxico! Ja! Si no es una cosa es la otra...tal parece que los embalsamadores estamos condenados a morir envenenados tarde o temprano! A éste individuo 1,1,1-Tricloroetano, lo sustituyen (por las razones antes expuestas) por otro llamado Tricloroetileno (TCE). Bueno, pues ahora resulta que el sospechoso en cuestión es carcinógeno y el principal contaminante de los cuerpos de agua en los EEUU!!!!! ¿Qué les parece? Ya les venía diciendo: salimos de Guatemala para meternos en Guatepeor! Pero ésto no se acaba ahí... Se le ocurre entonces a los genios de la Tanatoquímica a reemplazar los susodichos por el Hexane. Bueno, el Hexane es el reemplazo del TCE pero resulta que ahora éste nuevo “amigo” es insoluble en agua, es flamable y hasta explosivo! Utilizado también en la gasolina. Por otro lado encontramos al cloruro de metileno en todos los aerosoles tales como las pegas en “spray” y los cosméticos como los Undercoats y Restor Skin que producen algunas fábricas por ahí. Este individuo es primo del notorio Cloroformo, el cual es un solvente venenoso y carcinógeno, utilizado todavía en algunos “Cavities”.

Ay! Mi Madre! Si no fuese por el uso de la indumentaria protectora y los guantes de Nitrilo los embalsamadores serían una especie extinta en nuestra humanidad. Y todavía existen colegas que se reúsan a utilizar mascarillas y batas en todos sus trabajos. Como pueden ver, el formaldehído es tan solo un aperitivo en el gran menú de materiales tóxicos con los cuales bregamos todos los días en las salas de tanatopraxia alrededor del mundo. Vemos como a lo largo de la historia se han reemplazado compuestos químicos de alta toxicidad por otros, que aunque resultan ser menos peligrosos, a la larga son igualmente nocivos para el embalsamador. También nos llama la atención los supuestos nuevos y seguros productos que presentan una alternativa sin formaldehído los cuales, en muchas ocasiones, contienen otros componentes que son hasta más peligrosos que el formaldehído en sí!

Ahora bien: ¿qué podemos esperar? Personalmente creo que eventualmemente la Tanatopraxia y sus componentes tóxicos no serán problema alguno para la sociedad debido a que en un futuro cercano será sustituido por la cremación. Solo entonces podremos dejar de preocuparnos por el formaldehído, sus primos tóxicos y todo lo que pone en riesgo a la salud del embalsamador. ¿No creen?


Como siempre: este artículo es una opinión personal del autor y de ninguna manera se pretende criticar o ridiculizar a ningún fabricante y/o persona envuelta en la fabricación de químicos para embalsamar. Se apercibe a los embalsamadores a utilizar las precauciones debidas y su juicio profesional en todos y cada uno de los casos con los cuales trabajen.

Referencias:

Thanatochemistry: Dorn & Hopkins

Embalming: History, Theory & Practice: Robert G. Mayer

Champion Expanding Encyclopedia: Jim Bedino

The Essentials of Anatomy, Sanitary Science and Embalming: AJ Dodge

A New Principle in Embalming: HS Eckels

 

Entre Otros...

 

Carlos J. Guzmán

Embalsamador

http://www.caribbeanfuneraldist.com