La perseverancia de dos jóvenes investigadores colombianos los llevó a innovar en productos para la tanatopraxia. Medellín, Colmbia. - Dos estudiantes de la Universidad Eafit vieron en la tanatología un buen tema para su proyecto de grado, y además, un próspero negocio.
Como si se tratara de los personajes de la famosa serie de televisión "Six Feet under", Juan Felipe Escudero y Andrés Martinez hoy ingenieros de procesos, los llevó a la creación de una serie de productos innovadores que nacieron como resultado de tres años de investigación.

La excelente trayectoria y el grado de innovación llamó la atención de grandes inversionistas que aportaron un importante capital y mucho esfuerzo, conformando un equipo de trabajo profesional altamente comprometido con la investigación, la innovación y el servicio al cliente.Juan Felipe se metió de cerca con la muerte cuando comenzó a trabajar en una funeraria como asistente del cortejo fúnebre, al tiempo que seguía con sus estudios de Ingeniería de procesos en la Universidad de EAFIT.
"Yo era el encargado de la pompa funeraria, la misa, las velas, la logística" ; en paralelo también era socio de Andrés en la fabricación y distribución de productos para peluquería.
Desde muy jóvenes tuvieron inquietud para los negocios y siempre pensaron en ser dueños de su propia empresa.En ese entonces, viendo como preparaban a los cadáveres, se dio cuenta que el formol, pese a ser usado por años en esta clase de procesos, es cancerígeno para las personas que lo manipulan y les da una apariencia rígida a los cuerpos, lo que en términos mortales se llama "rigor mortis" demasiado aparente.
Para contrarrestar estos efectos, los jóvenes se metieron a los laboratorios de la Universidad a desarrollar una investigación que les permitió, después de varias batallas perdidas, lograr una formula química que diera otra apariencia a los cadáveres y redujera los indices de cáncer: "con el producto, la persona queda del color natural y flácidos, parece que estuvieran dormidos" explica.
Skudmart se llama la empresa y el producto que se encuentra en fila para patentar, es un secreto industrial que los tiene hoy por hoy conquistando el mercado internacional sobre el tema.
El proyecto ha recibido varios galardones en concursos sobre innovación tecnológica y la Universidad publicará un libro con la experiencia. Eafit, a través de su unidad de empresarismo apoya esta clase de iniciativas, brindándole a los estudiantes herramientas para hacer planes de negocio, conseguir apalancamiento financiero o vender la idea. Esta ayuda fue fundamental para estos nuevos empresarios.
Escudero afirma que lo más difícil a la hora de montar un negocio es que la gente pueda creer a pesar de la juventud. "Era romper con un paradigma cultural arraigado en los gerentes de las funerarias con mucha tradición" dice.
Convencerlos a ellos y a los bancos sobre la idea fue uno de los principales retos al principio, por eso no duda en aconsejar que por descabellado que suene un proyecto, siempre hay que darle una oportunidad. De esto sabe muy bien, el joven ingeniero que le ha tocado esquivar refranes y burlas sobre su trabajo.
"Un día unos compañeros me llevaron en el carro de la funeraria a la casa y coincidiendo días después murió una familiar que estaba ya muy viejita y todos dijeron que había sido yo quien había llevado la muerte a la casa" comenta entre risas, mientras cuenta una de las tantas anécdotas que le quedan de este negocio que a sus 25 años le da para la vida.
En la actualidad tienen 26 productos divididos en tres líneas: tanatopraxia, tanatoestética, y Seguridad. Próximamente, en compañía de inversionistas argentinos instalarán una planta en dicho país. El proyecto ocupó el segundo lugar en el premio Ventures 2004 y el primer puesto en un concurso de innovación organizado por el Tecnológico de Monterrey.